viernes, 4 de diciembre de 2015





Love bade me welcome. Yet my soul drew back
Guilty of dust and sin.
But quick-eyed Love, observing me grow slack
From my first entrance in,
Drew nearer to me, sweetly questioning,
If I lacked any thing.

A guest, I answered, worthy to be here:
Love said, You shall be he.
I the unkind, ungrateful? Ah my dear,
I cannot look on thee.
Love took my hand, and smiling did reply,
Who made the eyes but I?

Truth Lord, but I have marred them: let my shame
Go where it doth deserve.
And know you not, says Love, who bore the blame?
My dear, then I will serve.
You must sit down, says Love, and taste my meat:
So I did sit and eat.



Me acogió el Amor.

El Amor me acogió  y mi alma retrocedió

Culpable de polvo y de pecado. 

Pero el Amor clarividente, viéndome dudar

Desde el momento en el que entré

Se acercó a mí, preguntando dulcemente

Si necesitaba algo.

"Un invitado, contesté, digno de estar aquí"

 El Amor respondió : "Tú lo serás"

¿Yo, el malo, el ingrato? ¡ Ah! Mi amado,

No te pude mirar.

El Amor  me cogió de la mano y me contestó sonriendo:

"¿Quién ha hecho esos ojos sino yo?"

Es verdad, Señor, pero yo los he manchado. Que mi vergüenza me lleve donde merezco.

"Y no sabes preguntó el  Amor ¿ quién ha cargado con las culpas?"

Mi  amado, entonces serviré

"Siéntate, dice el Amor,  y disfruta de estos manjares."

Entonces me senté y comí.


Traducción de un poema inglés del S.XVII que recita de memoria Simone  Weil , cuando se halla aturdida,  Según narra en una carta dirigida al Padre J.M. Perrin. Manifiesta que lo que en un primer momento era un poema, se convirtió  en  oración y así se encontró con Cristo.

lunes, 19 de octubre de 2015

ALEGRÍA..... ALEGRÍA.....


ALEGRÍA.....ALEGRÍA....


Cada vez que entro en el super, donde compro algo casi todos los días, ya  que está en la puerta de a lado de mi casa y lo he nombrado "mi despensa particular", oigo unas carcajadas  y un buen rollo que les he dicho " Ya sé donde me gustaría trabajar. Aquí, con vosotros, es donde hay más alegría de todo el barrio"

Y es curioso, las chicas son todas sudamericanas, que han dejado atrás a su familia, amigos, sus olores, sabores y el calor de su tierra. Son chicas pequeñitas, 1´5.., delgaditas que están largas horas detrás de una caja , cobrando salarios de miseria  y muchas veces aguantando a clientes caprichosos.

Ellos, son los chicos que hacen los portes: un ecuatoriano. Al que de broma, llaman el negro, un rumano rubio de ojos azules que trabaja duro para levantar" España", no este país. Nótese la diferencia.

Y en la puerta Koko, mi amigo nigeriano. Que a pesar de las matanzas este fin de semana en su país... no pierde el buen humor. Good morning, profesora,!!!!!!! es su saludo de todos los días.  Koko es un ser entrañable a quien conozco hace más de diez años Y efectivamente, fui su profesora de español, porque así me lo pidieron. Es educado, atento, cariñoso con niños y ancianos, dispuesto a ayudar en cuanto ve la necesidad. Lee la Biblia en la puerta y los jueves tiene meditación en su iglesia. He visto como reparten entre ellos todo lo que se les da. Cuando le dices que entre y coja lo que necesite... es muy discreto en lo que consume.

Cuando llega la rumana Kristina, le cede su lugar en la puerta y se va a otro sitio. Me dijo un día "Ella lo necesita más": Y así es Kristina tiene cinco hijos, y dos son autistas. Los conozco bien puesto que soy la madrina de uno de ellos. Yo intento ayudar  y procuro no juzgar las situaciones de los demás.¡¡¡¡¡ Si la pobre no sabe ni leer y lleva un reloj que le regalaron y no sabe la hora!!!!

Bueno, pues estaba pagando y riéndome con ellos, cuando llega "un animal " español y le dice al Nigeriano. " Sácate el chicle de la boca y aprende a hablar mejor" Koko no come chicle, ni bebe alcohol, ni fuma. ¡¡¡¡Es un hombre excepcional"

¡¡¡¡¡¡¡ UUUUUY!!!!!! que se me desatan los demonios!!!!!  No soporto la injusticia, ni que se aprovechen del débil, ni de aquél que  se tiene que callar porque no le queda otra. De aquellos que están obligados a mendigar porque un día tuvieron que abandonar el "infierno" en el que se han convertido sus países.

Hoy el "animal " ha tenido suerte porque creí que había entendido mal. No me podía creer que hubiera gente tan mala. Pero las chicas me lo explicaron bien.  Espero no topármelo más.... porque me va a oír.

Además cualquiera de estos " pequeños" le da mil vueltas. Unos son "Personas" con P mayúscula y el otro.... ya lo he dicho.   







sábado, 12 de septiembre de 2015





     Good morning, sister!!!!


No sé por qué, o tal vez sí sé, todo lo bueno ¡no! lo mejor  o quizás lo extraordinario, aquello que me nutre y me llena de esperanza, me sucede en la calle.

Claro que para eso tienes que ponerte el traje de la escucha y las gafas del mirar atentamente. Una mañana, porque es en la mañana cuando acontece lo importante, me piden dos inmigrantes nigerianos, a los que yo ya conocía previamente, si quiero darles clases de español. No lo dudé ni un momento. El único problema era dónde. Mi casa no me parecía el lugar adecuado por diferentes motivos que luego demostraron ser acertados.

Me fui a mi parroquia y les pedí a los curas que me prestaran un aula ya que siendo verano  éstas .
no se utilizaban. Les compré cuadernos y bolis y empezamos.

Siempre llegaban antes que yo y me saludaban con un "Good morning, sister" Buenos días hermana.
Yo les pregunté si " sister" me lo decían "African way" al modo africano ya que yo, monja no era.

Tengo que decir que jamás tuve alumnos tan puntuales, aplicados y respetuosos, así como agradecidos.

Les iba enseñando frases básicas hechas para que así pudieran comenzar a expresarse y el vocabulario típico de cuando uno aprende un nuevo idioma: a contar, los días de la semana. los meses, las horas, los colores, la familia.... ¡¡¡¡ Y ahí se montó la mundial!!!! Hacer preguntas, para mí normales, como ¿tienes hermanos? ¿ Primos? ¿De dónde eres? ¿Dónde vives? Es algo que yo hago habitualmente con los que se inician en una lengua..... Pero para ellos era diferente. Y uno de ellos se enfada y me dice en inglés "  Haces demasiadas preguntas"  yo no entendía por qué estaba tan molesto conmigo.
 ¡¡¡¡ Vaya tío más raro, pensé yo!!!!

Le expliqué  que al enseñar una lengua es normal hablar de la familia porque es algo muy sencillo, básico y común para todos y que así podían empezar a establecer un mínimo diálogo con la gente.
Pero claro... ¡¡¡¡ Era sencillo para mí, ciudadana europea, blanca, donde las mafias no te acosan, ni la policía te chantajea y te empapela por cuatro chorradas!!!

Conseguí que se calmara y entonces me explicó cómo era la vida en Nigeria y por qué habían abandonado su país. El miedo constante a ser parado en la calle y sometido a extorsiones, la indefensión  total a la que  se enfrentaban, el pavor al daño físico en ti o en los tuyos....¡¡¡¡ Qué difícil para nosotros, bien alimentados,protegidos por nuestros derechos constitucionales entender lo que es vivir en el horror y en el infierno, habiendo perdido toda esperanza de que las cosas mejoren en tu patria, en tu casa. Sabiendo que a las clases dirigentes no les importa nada.

Acabadas las clases me los llevaba a desayunar. Café con leche y tortilla de patata, profesora, y mucho pan. Así estuvimos dos meses aprendiendo un poquito. Había días que venían agotados, les dolía la cabeza..Sobre todo los viernes, ya que el jueves tenían vigilia nocturna en su iglesia y eso era sagrado.Leían las lecturas en sus Biblias antes de ir,subrayaban los pasajes que les llamaban más la atención....

Largas horas, les  esperaban en las puertas de los supermercados, para poder pagar el alquiler de la habitación que compartían con otros inmigrantes. Días de calor abrasador, alcanzando temperaturas de hasta 40 grados, secos, sin brisa, a lo que ellos no están acostumbrados, o días de frío intenso, en invierno, con  lluvias y alguna nevada , siempre de pie, tanto sanos como temblando por la  fiebre cuando brotaba la malaria, Sin médico y no osando ir a un hospital por miedo a ser deportados.

Pero a pesar de todo, no pierden la sonrisa, ayudando siempre que pueden a llevar bolsas a las ancianas, acariciando a los niños y dando los buenos días a todo el que entra o si están comiendo algo, te ofrecen lo suyo . Y yo soy muy afortunada porque me consideran su "sister", la teacher española.


sábado, 5 de septiembre de 2015

http://pendientedemigracion.ucm.es/info/echi1/imagen/pint/MUNCH.jpg

El Grito- Edvard Munch

Han llegado, hoy, a nuestras costas de Tarifa 254 subsaharianos  en pateras, arriesgando sus vidas, y esto es lo que les espera a la mayoría de ellos:




Koko, Charles, Sam, Bobby, Jonas, Evans, Godstime…. Nigerianos y el salmo 23 en las calles de Madrid.

-  “Good morning”, madam.--- (Buenos días, señora)

-  “El Señor es mi pastor”

-  “How´s your family”-- - (¿Cómo está su familia?)
-
  “Nada me falta”

-  “How´s everything?”---- (¿Cómo le van las cosas?)


-  “Me conduce hacia fuentes tranquilas” (Madrid, 35ºC)

 -   “ I´m hungry”_ --- (Tengo hambre)

-  “Repara mis fuerzas”

-  “My country, Nigeria, very bad”. ---( Mi país, Nigeria, muy mal)

-   “Us, Christians are being persecuted” (Nosotros, los cristianos, somos perseguidos)

-   “Nada temo porque Tú vas conmigo”

-  “I´m tired”—(Estoy cansado)


 -  “ I Know, I know”--- (Lo sé, lo sé)

-  “Tu vara y tu cayado me sosiegan”

-  “God Bless you, madam.” (Dios le bendiga, señora)

-   “Tú bondad y Tú misericordia me acompañan todos los días de mi vida.”

domingo, 16 de agosto de 2015





"Vivir para servir  y no servir para vivir " Teresa de Calcuta.


Hace unos veranos decidí hacer voluntariado con las Hermanitas de los Pobres ayudándolas en los comedores a la hora de la comida. Me presenté diciendo  que iba departe de uno de los sacerdotes de la parroquia. Lo primero que me llamó la atención fue su falta de entusiasmo. Me esperaba otra bienvenida algo más alegre. ¡¡¡¡ Mal empezamos pensé!!!!!

Acudía todos los días sobre la una o una y media, me ponía mi delantal blanco ... y obedecía.

Hoy las  mesas se sirven de derecha a izquierda..¡¡ Vale!!!! Iba de mesa en mesa saludando a los ancianos y sirviéndoles la comida, riquísima, por cierto
Al día siguiente me decían, Hoy sirva  las mesas de izquierda a derecha...¡¡¡Jo, que monjas tan raras!!! Pensaba yo, pero callaba y obedecía.

Los ancianos me iban cogiendo cariño e incluso alguno me piropeaba. Las monjas igual de serias y de poco comunicativas.. y yo pensaba..encima que vengo....que poco agradecidas....con el calor que hace en Madrid en verano y más a estas horas...

Hasta que llegó un día en que la hermana encargada del comedor tuvo que ir a hacer unas gestiones y me pidió que me quedara de encargada. Entonces me explicó que habían pasado muchas voluntarias que iban un día y ya no volvían y que para ellas eso era un trastorno...¡¡¡ De ahí la poca cálida bienvenida!!! Me habían estado observando en  silencio todos esos días... y yo sin enterarme.

Un día estaba sirviendo una mesa en la que había tres hombres. Uno de ellos me regaló un caramelo y se montó la mundial. Empezaron a discutir entre ellos, que si tú , que si yo... hasta que tuve que ponerme seria y llamarles al orden.

Así entendí el por qué de las normas de las monjas: Hoy así, mañana asá. Su experiencia les hacía tener en cuenta los celos, las envidias, las manías y los porque yo, porque tú.

Mi padre se rompió la cadera y tras varias operaciones cogió una infección muy resistente y quedó totalmente inválido. Meses de hospitales, de días y noches de acompañarle. Menos mal que somos varias hermanas y nos turnábamos. Así y todo...complicado.

Una de las hermanas mayores, Sor Brígida, mallorquina ella, con fuerte acento y lista como el rayo, me coge a parte una mañana y me dice: "María Teresa, ahora le toca cuidar a su padre. Cuando todo se solucione, vuelva por aquí, la esperamos"

¿Qué aprendí de estas monjas de hábito blanco que viven de la Providencia y de la generosidad de sus benefactores?

_ No tienen nada suyo; todo pertenece a la comunidad. Cualquier regalo por nimio que sea que les hagas, se entrega inmediatamente a la comunidad.

_ Saben que Dios proveerá y viven con la confianza de que así sucederá y lo experimentan cada día.

_Son sencillas y eficaces y cuidan a los ancianos de maravilla, involucrándoles en pequeñas tareas  para que se sientan útiles.

_Tienen experiencia y lo que hacen  está basado en ella.

_ Están mucho más " en el mundo" de lo que pensamos y son muy realistas.

Como la situación de mi padre duró muchos años y ya no podía ir a los comedores, decidí seguir ayudando a mi manera y así me convertí en "la niña de las bolsas". Habiendo tantos enfermos encamados, el presupuesto en  bolsas de plástico era tremendo, por lo que me dediqué a recoger las bolsas que nadie quería. Mis amigos lo sabían y me las guardaban.. Luego las bolsas casi desaparecieron de los supermercados...

Así han pasado los años y de vez en cuando me paso a saludarlas. Sobre todo a mi amiga Obdulia que en cuanto me ve empieza a chillar.... ¡¡¡mi amiga!!!!. Esta no es monja, y nos ponemos al día sobre nuestras familias.

Maravilloso trabajo el de estas mujeres que dedican su vida a cuidar de los demás y a hacer felices a los mayores en sus últimos años de vida, de forma totalmente altruista.

Si alguien quiere colaborar en comedores, en la enfermería, planchando, cosiendo o simplemente acompañando a algún anciano cuando lo necesite, ya sabe.... son las Hermanitas de los Pobres.

miércoles, 5 de agosto de 2015

Une fête sur  les hauteurs  (Una fiesta  por todo lo alto).
Capítulo del libro L´inespérée (Lo inesperado).

Ella te dice: la casa está en lo alto, perdida en el bosque. Sígueme. Conduce con cuidado porque el camino es malo. Va delante, sola en su coche. Tú vas detrás, en otro coche. La carretera es una carretera del Midi francés; la hora entrada la noche. El cielo está oscuro y azul. Una ceniza azulada con estrellas chisporrotea, atizada por un viento increíble, violento, un viento loco, furioso.  Abandonas la carretera y tomas un camino con pendiente, un camino mísero que tutea a las estrellas. La casa, por fin,  maciza, rodeada por  el ulular del viento loco.

Entras buscando frescura y amistad. La frescura de las piedras viejas, de las escaleras de madera, de las piezas huecas y redondas  como un vientre, como una fábula. Amistad es la palabra, la palabra de esta joven, que te  concede asilo esta noche. Te habla de ella, esto es, de los que ama. Estamos hechos de eso, estamos hechos de los que amamos, nada más. Por  atrincherada que sea nuestra vida, perdida en las alturas,  azotada  por el viento, nunca es tan cercana como cuando tenemos un puñado de rostros amados, como cuando les dirigimos un pensamiento, con este aliento de ellos  hacia nosotros, y de nosotros a ellos.
La casa de esta noche es sencilla,  tosca en apariencia, una casa azotada por el viento, alzada para la comodidad del viento que silba a través de las piedras, canta por las ventanas, merodea como un gato por los pasillos. La joven dama adivina mis pensamientos. Te dice: esta casa es bella, de verdad. Encontró su verdadera  belleza una tarde de verano  como esta, hace mucho tiempo, en la habitación de al lado. La muerte estaba ahí, en esta habitación, y en el centro de la muerte, mi madre anciana, fatigada. Un esfuerzo final y por fin alcanzó el descanso. Este descanso del que no sabemos más, que el miedo que nos da. Este descanso de  manos llenas y de un corazón abierto como una nuez en los dientes de un animal.
Era mi madre la que estaba ahí, durmiendo bajo la vida, pero ya no era mi madre; no sabría cómo explicarlo. Mi madre era el fondo de mi corazón, pero el fondo cedía y mi corazón caía, sin nada que lo retuviera. Creía vagamente en Dios, en esa época. Creía como se cree en la primavera ante el dulzor de las lilas, la delicadeza de una luz. Pero sabes: creemos en Dios cuando todo va bien, pero cuando va mal ya no creemos en nada, tenemos miedo, estamos enfermos de miedo. Buscamos la salida, comprendes, buscamos un tema, cualquiera. No hace falta contarse cuentos, ¿verdad?: nadie cree verdaderamente en Dios. Hasta Cristo tenía el rostro empapado de sudor ante la cercanía de la muerte. Ves, conozco el Evangelio: “Padre, aparta  de mí este cáliz”. Vete a los hospitales, escucha los gritos de guerra: no llaman a Dios, los soldados en hileras en los campos de batalla. No buscan a Dios, sino a su madre. Y delante de mi corazón  en fila, no podía llamar a mi madre, no hubiera servido de nada. Imagínate: un cuerpo inmóvil  y a su alrededor, ondas cada vez más grandes, y menos silenciosas, la luz de una mañana de verano, las palabras ahogadas  de los adultos (éramos  muchos ese día  padres y amigos de vacaciones) y las risas de los niños, corriendo por la casa como por un bosque, escondiéndose y encontrándose, riéndose  al esconderse en los armarios, y chillando cuando se les encuentra. Les dejamos hacer. No queremos que los niños estén tristes, además  quién puede querer esto.
Les dijimos, sencillamente: la habitación está abierta, no está prohibido entrar. La abuela acaba de fallecer. Estará aquí dos días, después la enterraremos. Podéis entrar a saludarla. Si no queréis, no pasa nada. Sabemos, los adultos, más que vosotros, pero ante lo que acaba de suceder somos ignorantes, como vosotros. Los niños nos escuchan atentamente. Al principio no entraron en la habitación. Los adultos tenemos miedo de la muerte, casi tanto como de la vida. Y al principio los niños también tenían miedo, de esta seriedad  que teníamos.  Andaban por la casa más despacio, más tranquilos.

Al mediodía salieron como todos los días y al volver sucedió esto: un retorno salpicado de risas, de persecuciones. Siete, ocho niños, el mayor de diez años, la pequeña de cuatro, los brazos cargados de flores de los campos, sobre todo acianos, se precipitan a la habitación, abren los postigos, la pequeña salta a la cama de la muerta, los otros pasan las flores y las colocan en desorden, y se quedan ahí durante mucho tiempo, unos con traje en la cama, otros tumbados en la alfombra; se quedan media hora, o quizás una hora, hablando de los juegos de ayer, de los del mañana; luego abandonan la habitación cantando, acariciando con cuidado  el rostro petrificado y así durante dos días: miles de pasos entre los prados, el viento y la cama, miles de caminos entre las flores, el sol y el rostro hundido en la blanca  almohada. Entraban en la habitación hasta por la noche, ahogando las risas para no despertarnos.  Nos limitábamos a no  intervenir. Estábamos intimidados, sí, intimidados por la nobleza de estos niños. Por esta nobleza elemental de sus conductas. Perdonadme por hablar así; de un modo  tan grave. Esta manera de quedarme cerca de Dios, del Dios despeinado de los juegos de verano, hasta entrado el anochecer. Les hemos permitido entrar en nuestra pena, como van los estorninos al cielo del verano, como la vida dentro de la vida.

Ha durado dos días. Dos días y dos noches. Una fiesta. Una fiesta como no había visto yo nunca. Una fiesta que no manchaba las lágrimas, que no impedía el dolor, una fiesta de verdad. Al segundo día, sucedió que, la más pequeña se nos acercó. Hacía mucho tiempo que los niños se habían levantado  de la mesa. Disfrutábamos de esa paz de después de comer. De ese placer de hablar de cosas serias, pobremente serias, frívolamente serias- la política, el trabajo, cosas de ese tipo- y llegó la pequeña jadeando, radiante: venid, la abuela está sonriendo. La seguimos y vimos: el rostro había cambiado en dos días.  El rostro se había relajado, no tenía  casi arrugas y, alrededor de los labios, como una leve sonrisa. No: borro el “como”- una verdadera sonrisa, a penas visible. Siempre es así, lo invisible, sumamente sutil, lo más frágil de lo visible, apenas perceptible, a la altura de los niños, nunca a la de los adultos, nunca.

La enterramos y una semana después se acabaron las vacaciones. Esta historia tiene cinco años- Hace cinco años que esta casa encontró su verdadera belleza, su verdadero lugar en el viento, bajo las estrellas. Desde hace cinco años el viento se encuentra aquí como en su casa. Cazado por todos y furioso porque le cacen, viene  aquí a buscar la paz y el reposo, su casa. Después de ése día en el que una tribu de niños presidió los funerales de una anciana dama, igual que sabían reconducir hacia el cielo a un gorrión, muerto en la carretera, con esta gracia que les es natural, que no les viene de su medio, ni de nada conocido en el mundo, que les viene ¿de dónde? me pregunto todavía pasados cinco años. fiesta por todo lo alto...de Christian Bobin-

jueves, 30 de julio de 2015

Christian Bobin: Mi soledad es una gracia más que una maldición.

La capacidad de estar solo es acaso ¿una falta de adaptación al mundo o la realización de uno mismo? Para el profesor de filosofía, autor de Le Très-Bas ( El Bajísimo), no hay que formular la pregunta: es un solitario feliz que ignora el aburrimiento y conoce la plenitud.
Entrevista de Marie Solemne.
Christian Bobin, profesor de filosofía, después de ser un enfermero psiquiátrico, se da a conocer en 1985 con  Souveraineté du vide ,Gallimard , (Soberanía del vacío). Con Le Très-Bas(Gallimard,1992), un ensayo sobre la vida  de San Francisco de Asís, irrumpe el fenómeno Bobin.
De Christian Bobin, conocemos sobre todo que huye de lo mundano y que prefiere explorar el silencio. Ha consagrado su vida y su obra a sus temas preferidos: el vacío, la naturaleza, la infancia; las “pequeñas cosas” como él las llama. A la soledad la conoce mejor que nadie. La busca: Más, todavía, tras la brutal pérdida de su amiga en pleno verano de 1995. Un duelo que narra en La Plus que vive, Gallimard, 1996 ( La Vivísima).
Marie de Solemne le ha entrevistado recientemente para “ La Grâce de la Solitude” (diálogos entre Marie Solemne  y Christian Bobin, Jean Michel besnier, Théodore Monod, Dervy. “A vive voix”, 1998, el poeta se interroga sobre el origen y las consecuencias  de este sentimiento que, junto al estado amoroso, es sin duda el más compartido del mundo.
Marie de Solemne: ¿Para usted la soledad es más una gracia que una maldición?
Primero, hablaría más de su materialidad. Antes de ser un estado mental o afectivo, la soledad es materia. Por ejemplo, es materia lo que tengo ahora mismo delante de mis ojos. Son las diez de la noche, está oscuro. El cielo no está totalmente negro; hay silencio -el silencio también  es muy material- un pequeño apartamento en el que vivo desde hace  unos quince años, pitillos- no puedo dejar de fumar-, libros- que no puedo dejar de abrir. En el fondo, curiosamente, la soledad está muy habitada. La soledad es en primer lugar eso: un estado material. No viene nadie. Nadie viene donde tú estás.  Quizás ni tan siquiera uno mismo.
Pero para responder a su pregunta, la soledad es más una gracia que una maldición. Por mucho que otros la vivan de otra manera. Hay dos tipos de soledad…. Una mala. Una soledad oscura, pesada. Una soledad de abandono; en donde te sientes abandonado… quizás desde siempre. No es de esta soledad de la que yo hablo en mis libros. No es la que yo habito y no es a la que quiero ir, aunque, como todos, la conozco. Es la otra soledad la que yo amo y es de ésta otra de la que me he enamorado.
-¿Existen realmente dos formas de soledad, o la soledad cambia en función de cómo se la mire?
Creo que para vivir- porque no se puede pasar esta vida sin vivir, y es sin duda un estado peor que el de la muerte-… se necesita que te hayan mirado por lo menos una vez, que te hayan querido por lo menos una vez, que te hayan cargado por lo menos una vez. Y después, cuando se te ha dado esto, puedes estar solo. La soledad ya no es mala. Aunque no te hayan cargado, aunque no te amen ya, aunque no te miren ya, lo dado, dado de verdad, una vez, se queda para siempre. En ese momento puedes dirigirte hacia la soledad como una golondrina se dirige al cielo.
-Soledad y aislamiento son dos términos que a veces se confunden, pero que ni el diccionario ofrece gran diferencia de sentido. ¿Qué matiz le inspiran estas dos palabras?
  En la soledad de la que hablaba aquí, en este momento, no hay aislamiento. No creo ser un salvaje, pero puedo y me gusta, estar días enteros sin ver a nadie. Percibo la mayor parte de estas horas y de estos días como días y horas de plenitud en las que me siento religado a, exactamente, todo.
-El amor y la soledad no están tan alejados…..
Tan poco alejados que uno de los más bellos títulos de la poesía es el de                Eluard: L´amour et la solitude (El amor y la soledad). El amor y la soledad no están separados ni por una coma. El amor y la soledad son como los dos ojos del mismo rostro. No están separados. Digo esto, ahora con 45 años… Me han hecho falta muchos años, mucho tiempo para llegar a entender estas cosas…. Curiosamente, han sido algunas personas, algunos encuentros, los que me han dado soledad. Es un  don que se me ha dado.
-¿Es para usted la soledad sinónimo de paz?
Sí….Sí, pero no es siempre fácil. Tiene sus momentos de languidez. Tiene sus solares. Para expresarlo más correctamente, y hasta de un modo un poco chistoso- donde soy yo el que desempeña el papel del personaje cómico_ un ejemplo: no tengo televisión, y no quiero tenerla, hasta tengo la impresión de que es un lujo. Vivir en soledad es un lujo, vivir en silencio es un lujo. No deseo, por lo tanto, tener imágenes aquí, para tener paz, pero esto no implica que ignore e lo que pasa en el mundo, ya que leo muchos periódicos y escucho mucho la radio.
-¿No será para rellenar el tiempo?
Quizás haya un poco de eso. Es para encontrarme. Es para prepararme para ese momento, en el que, eso que usted llama la gracia, va a llegar. Espero eso todos los días. A veces llega casi al final, en el extremo del día. Cuando puedo pensar que está todo perdido. Cuando puedo pensar que en esta jornada pastosa, pesada, no ha nacido. Un día en el que yo no he nacido, en la que yo no he estado ahí en absoluto. Pero la mayor parte del tiempo, porque habrá días como este, como piedras,  llega algo que pertenece a la categoría del milagro. Basta con esperar. Basta con dejar pasar la pesadez del tiempo y de uno mismo en el tiempo, esta pesadez que es uno mismo. Y ese estado se me puede dar a través de todo lo que existe. Todo lo que está ahí, hasta lo que conozco en este pequeño apartamento. Pero sólo en ciertas horas, ciertos momentos. Tengo que tener paciencia, atravesar zonas muertas. Y mientras las atravieso leo artículos de tres o cuatro páginas muy detalladas sobre, por ejemplo, economía, la etapa ciclista del Tour,etc..
-¿No es la soledad un refugio? Un refugio donde persiste  un cierto miedo…
No sé si la soledad es un refugio. Pero me hiere que la soledad se pueda calificar como éticamente egoísta, o de protección, de refugio. Es cierto que paso un tiempo considerable de mi vida en una cierta protección, preservación. Preservación de uno mismo o quizás  más de uno mismo. Y sería deshonesto si hablara de soledad haciendo un impase en esta necesidad animal de retirarse, de evitar el encuentro. De preservar algo…sí, hay una gran parte de mi vida así. Pero si no hubiera un contrapeso, nos dirigiríamos a una fuga autista. Hay una parte aparentemente pasiva, silenciosa, en la que no se actúa, casi un corte. Lo que no me impide decirle que en la soledad yo no experimento las cosas separadamente; lo cual es cierto. Las dos cosas son verdaderas y a veces simultáneamente ciertas. Sencillamente estoy religado de otra manera. Estoy religado de otro modo que no es por lazos consagrados, los lazos del día, los lazos oficiales. Estoy religado de un modo que sería difícil de explicar. Un modo de donde vienen, sin duda, los libros, la escritura. Existe, sin duda, un estado paradójico en la soledad que yo he podido comprobar.
-En las sociedades antiguas, la soledad estaba incondicionalmente ligada a la sabiduría y ahora al solitario se le mira como a un ser marginal. ¿Por qué tanta diferencia?
El estado de soledad está ligado a esta cosa espantosa del aburrimiento. Tengo un problema para entender esto porque, personalmente, cuando sufro más es cuando, por ejemplo me piden ir a París. ¿Por qué se ve a la soledad como una miseria?¿ Por qué suscita un pensamiento de miseria y un reflejo de huida. Me resulta tan difícil  hablar de esto  porque lo vivo de otra manera; aunque no sea siempre fácil vivirlo. El gran misterio de la vida son para mí….¡¡¡¡las parejas!!!!! Aparentemente es como vive la mayoría de la gente…. No debe ser tan complicado…. Pero, para mí, me digo  “¡¡Oh!!!à là”…. ¿Cómo se puede vivir en pareja?... Puede que sea el punto de vista de un célibe, pero a veces me pregunto si la gran soledad, en el sentido sufriente, pasivo, no se encuentra ahí, en las parejas, en medio de la pareja. Me pregunto a veces si la soledad no está en medio del mundo…. Es mucho peor.
-¿Cree usted, que en nuestra soledad, Dios está sentado cerca de nosotros?¿Que existe una presencia invisible pero que se manifiesta en pequeños episodios, que hace que esta soledad pueda tener sentido?
Creo que nunca nos abandona, nunca, nunca, nunca…. Nunca. Sin embargo no es algo que yo percibo. Sólo percibo lo humano. Todo el tiempo. Aunque “esto” pase a través de lo humano, sigue siendo humano. Como una frase que me viene y que es terrestre; como una ocasión que se me concede o una sorpresa que me llega y que está totalmente encarnada, en alguien real que me la da. Esto es una creencia mía que es inextirpable. Creo que nunca, nunca, nunca nos abandonan.


viernes, 17 de julio de 2015

Niños…… Children…..Enfants…… Háizi.

Las imágenes que nos han llamado más la atención estos últimos días han sido, por un lado  la foto del niño Daniel Cabrera, de nueve años, haciendo sus deberes, sentado en el suelo, bajo la luz de una bombilla en Mandaue, Filipinas y la del niño Marco, inexplicablemente arrojado a un cubo de basura, introducido en una bolsa de plástico y posteriormente en una mochila, a los diez días de nacer.

Conocemos, también, la labor del sacerdote bilbaíno, el Padre Ignacio María  Doñoro, que dejó todo en España y se fue a Perú y hoy en día rescata a niños abandonados. Le dieron dinero para juguetes y se encontró con niños hambrientos. Compró, haciéndose pasar por traficante, a un niño por 25$, que iba a ser vendido para trasplante de órganos. Así comenzó su fantástica labor, llamada Hogar de Nazaret, de salvar niños. Viven de la Providencia, siempre al límite. Dice el Padre que ve todos los días a Dios en la sonrisa de estos niños.

También supimos, a raíz de la visita a Filipinas del Papa Francisco, de la labor del sacerdote francés Padre Matthieu Dauchez, que se encarga de rescatara " niños de la calle" en Manila, a través de su fundación ANAK-Tnk. Niños abusados sexualmente, pegados, maltratados que acaban esnifando lo que encuentran  con tal de sobrevivir. Nos lo narra detalladamente en su libro “Mendigos de Amor”  en Editorial Encuentro.
Niños sin hogar, sin afecto paterno, sin las necesidades más básicas cubiertas, sucios, enfermos, abandonados y maltratados. Una vez acogidos y sanados, muchos de ellos, dedican su vida a rescatar otros niños, que como ellos fueron abandonados. Responden con generosidad, alegría y amor a aquello que un día recibieron.

Por otro lado, en un mundo diametralmente opuesto, hay unos niños tiranos. Niños, que en muchos casos, sus padres los convirtieron en los príncipes de la casa. Sin límites, sin guía ni camino, se convirtieron en maltratadores de sus padres. Se calcula, en España, que este tipo de violencia, afecta a unas 400.000 familias. Las denuncias han aumentado en un tercio estos últimos años. Familias en su mayoría de clase media-alta.

Niños del smart phone, de la tablet, de la Wii , del ordenador y la tele. Niños que aparentemente lo tienen todo pero a los que les falta lo fundamental. No se les ha cuidado. Nunca oyeron un “no” y por falta de tiempo, cansancio, comodidad, ignorancia o por lo que sea, no se les enseñó a tolerar frustraciones.

En la revista digital Adiciones (www. Adiciones.es2015/02/10) Javier Alonso Sandoica habla de “El Padre Ausente” y nos pone los ejemplos de personas conocidas como Kafka, Paul Auster y Vargas Llosa.

Niños…. Children… Enfants---- Háizi…. Son el futuro. Unos y otros se merecen lo mejor. El amor y cuidado de los padres es fundamental en el desarrollo psico-físico del niño. De ello depende, en gran medida, su buena salud física y emocional. Dicen los psicólogos que la personalidad se forma en los catorce  primeros años de vida.

Si anhelamos una sociedad más justa,
Si queremos un mundo más humano,
Si deseamos unas personas más sanas psíquica y mentalmente,
Si ansiamos una aldea global más solidaria....


Cuidemos a nuestros niños, a todos, los unos y los otros; los nuestros y los de los otros; los de este continente y los de los otros…. Porque como dijo William Wordsworth “Los niños de hoy serán los padres del hombre del mañana”.

miércoles, 15 de julio de 2015

Historia de un café

Historia de un café.



Teresa_Campoamor
Teresa Campoamor
José Luis, era una de las tantas personas, que vivían en las calles de Madrid. Dormía en un banco de una plazoleta, tapado por su saco y todas sus pertenencias consistían en una vieja mochila con poco más que un aparato de radio.
Un día iba por la calle y al pasar por delante de mi parroquia, había una persona que se dirige a mí, entendí: “Quiero un café”. Me paré y le pregunté: “¿Quieres un café?” A lo que me contesta: “No, yo te invito a ti”. No me lo podía creer. ¡¡¡ Cómo me iba a invitar a mí ( “señora bien”) a un café un mendigo. Pensé que no tenía nada que perder. Ya se lo devolvería yo con creces.
Así empezó una amistad con un politoxicómano, enfermo de sida y esquizofrénico y yo.
Años de ingresos, de recaídas…. Los médicos no entendían cómo aguantaba tanto.
Homeless-1Mañanas de acompañarle, en la unidad de enfermos de sida, cada vez que estaba ingresado. Cuando iba hacia el hospital iba rezando porque tenía miedo de lo que me podía encontrar. Pero volvía contenta y por eso pude estar hasta el final.
Aprendí cuánta generosidad cabe en un ser humano que aparentemente lo tiene todo perdido. Algunas mañanas hacíamos tertulias en alguna habitación y charlábamos. Había madres jóvenes que iban a visitar a sus maridos y les llevaban los dibujos de sus hijos. Mujeres, que les reñían cariñosamente:” Mira que si no te pones bien y dejas tus cosas, no vas a poder ver a los niños”. Me preguntaban que si yo no era familia de José Luis por qué estaba allí- Mi única respuesta era “porque me importa”. No estaban acostumbrados a que le importaran a alguien.
Conocí a alguien generoso que si le regalaban fruta, me daba la mitad y si encontraba un libro de inglés en la calle, me decía:” Toma, para tus clases”. Cuando necesitaba algo, decía: “Si puedes, me gustaría tal cosa. Si no puedes, no te preocupes. No pasa nada. Le encantaba el jamón de York.
Grabábamos poesías y las recitábamos- Hacía los ratos agradables.
La gente del barrio le quería y muchos le ayudaban. Aunque, a veces, también le reñían.
Con la visión casi perdida, una delgadez espeluznante, y sólo 40 años, tenía todas las enfermedades asociadas al sida. Y tenía frío, mucho frío. Una noche se le incendió el saco en el que dormía y murió, por fin en una cama, en la unidad de quemados de La Paz.
Nadie quiso hacerse cargo de su cuerpo.
Homeless-2José Luis me enseñó a mirar detrás de los ojos del adicto, detrás de sus miserias, y hasta de su falta de aseo personal y a encontrar el ser humano que late como yo.
Un Jueves Santo, en la capilla, entendí que Jesús estaba solo, enfermo y con frío, mucho frío, durmiendo en un banco, en una plaza de Madrid.
Han pasado muchos años de esto y sigue presente en mi vida. Desde entonces me paro en la calle, hoy en día con inmigrantes principalmente porque comparto idioma, les pregunto por sus vidas, por sus familias, su situación y si hace frío, mucho frío les pregunto si les apetece un café….

VERANO…… VERANOS

Este verano, como el pasado y el anterior he venido a la costa gaditana. Playas kilométricas de arenas blancas y un mar azul como el cielo, donde el gracejo andaluz no ha perdido su sentido del humor
Y este verano, como el pasado y el anterior, caminan a paso lento y cansado los moros, sudaneses y senegaleses vendiendo, unos toallas, otros gafas de sol, camisolas y demás baratijas.

Estos días he conocido a Jamal. Es de Ouxda, ciudad marroquí casi fronteriza con Argelia. Jamal tiene los labios agrietados. Acaban de terminar el Ramadán sin dejar de recorrer las playas, intentando ganarse el sustento, sin comer y sólo bebiendo agua desde la salida del sol hasta la puesta. Me pide crema para sus labios y yo le doy la mía.

Al día siguiente le bajo de esos kits que te dan en los hoteles, y que la camarera de planta repone inmediatamente, con más crema y geles. Pero él no lo sabe y me dice “Gracias, hermana” y yo siento vergüenza. Vergüenza de nuestros cuerpos blancos, bien alimentados, haraganeando en las hamacas nuestras supuestamente “merecidas” vacaciones”.
Me habla de su mujer que está en su país y de su hijo de dos años. ¡¡¡ Qué vida tan dura les ha tocado vivir!!!!
Le compro algunas cositas. No por tranquilizar mi conciencia, sino por pura vergüenza.

Intercalamos algunas palabras en árabe y sonríe. La lengua es la madre, el hogar y la tierra. Por eso se llama lengua materna. Quienes hemos vivido largos años fuera de nuestro país, comprendemos el calor que produce oír hablar nuestro idioma. Sabemos que es un vehículo afectivo.

Mujeres de Senegal y Sudán, caminando con porte y elegancia y con esa sonrisa que nos muestra unos dientes blancos como las casas recién enjalbegadas de los pueblos de Andalucía, vendiendo sus pulseritas de plástico, collares y bolsos. También ellas separadas de sus hijos y de sus familias buscándose un futuro mejor.

Me siento, cojo mi pluma “la llave que abre la puerta del paraíso” (como decía Christian Bobin) y plasmo mis pensamientos y mis sentimientos, por qué, ¿A quién contárselo? ¿No se supone que a la playa vas a desconectar? Pero yo, ni sé, ni quiero desconectar de mis sentimientos. No quiero dejar de mirar y de ver.
“Porque tuve hambre y me disteis de comer, tuve sed y me disteis de beber, era emigrante y me acogisteis….. “ Os aseguro  que lo que hayáis hecho a estos hermanos menores me lo hicisteis a mí” (Mt 25, 35)

Y lo más triste es que probablemente,  el verano que viene  y el siguiente, volveré a estas costas porque aquí a pesar de todo me siento bien y,
El verano que viene…. Y el siguiente….. los Jamales, Mohamed seguirán recorriendo nuestras costas  vendiendo sus productos.

_ Salam Aleikum,  me despido.
_ Alekium Salam, hermana.
_ Shukran yazilan.  Muchas gracias, Jamal.