VERANO…… VERANOS
Este verano,
como el pasado y el anterior he venido a la costa gaditana. Playas kilométricas
de arenas blancas y un mar azul como el cielo, donde el gracejo andaluz no ha
perdido su sentido del humor
Y este
verano, como el pasado y el anterior, caminan a paso lento y cansado los moros,
sudaneses y senegaleses vendiendo, unos toallas, otros gafas de sol, camisolas
y demás baratijas.
Estos días
he conocido a Jamal. Es de Ouxda, ciudad marroquí casi fronteriza con Argelia.
Jamal tiene los labios agrietados. Acaban de terminar el Ramadán sin dejar de
recorrer las playas, intentando ganarse el sustento, sin comer y sólo bebiendo
agua desde la salida del sol hasta la puesta. Me pide crema para sus labios y
yo le doy la mía.
Al día
siguiente le bajo de esos kits que te dan en los hoteles, y que la camarera de
planta repone inmediatamente, con más crema y geles. Pero él no lo sabe y me
dice “Gracias, hermana” y yo siento vergüenza. Vergüenza de nuestros cuerpos
blancos, bien alimentados, haraganeando en las hamacas nuestras supuestamente
“merecidas” vacaciones”.
Me habla de
su mujer que está en su país y de su hijo de dos años. ¡¡¡ Qué vida tan dura
les ha tocado vivir!!!!
Le compro
algunas cositas. No por tranquilizar mi conciencia, sino por pura vergüenza.
Intercalamos
algunas palabras en árabe y sonríe. La lengua es la madre, el hogar y la
tierra. Por eso se llama lengua materna. Quienes hemos vivido largos años fuera
de nuestro país, comprendemos el calor que produce oír hablar nuestro idioma.
Sabemos que es un vehículo afectivo.
Mujeres de
Senegal y Sudán, caminando con porte y elegancia y con esa sonrisa que nos
muestra unos dientes blancos como las casas recién enjalbegadas de los pueblos
de Andalucía, vendiendo sus pulseritas de plástico, collares y bolsos. También
ellas separadas de sus hijos y de sus familias buscándose un futuro mejor.
Me siento,
cojo mi pluma “la llave que abre la puerta del paraíso” (como decía Christian
Bobin) y plasmo mis pensamientos y mis sentimientos, por qué, ¿A quién
contárselo? ¿No se supone que a la playa vas a desconectar? Pero yo, ni sé, ni
quiero desconectar de mis sentimientos. No quiero dejar de mirar y de ver.
“Porque tuve
hambre y me disteis de comer, tuve sed y me disteis de beber, era emigrante y
me acogisteis….. “ Os aseguro que lo que
hayáis hecho a estos hermanos menores me lo hicisteis a mí” (Mt 25, 35)
Y lo más
triste es que probablemente, el verano
que viene y el siguiente, volveré a
estas costas porque aquí a pesar de todo me siento bien y,
El verano
que viene…. Y el siguiente….. los Jamales, Mohamed seguirán recorriendo
nuestras costas vendiendo sus productos.
_ Salam Aleikum,
me despido.
_ Alekium Salam, hermana.
_ Shukran
yazilan. Muchas gracias, Jamal.
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