martes, 22 de agosto de 2017





Inmigrantes y Bulos malintencionados

Esta mañana, Madrid... +- 35 grados.
Veo sentado en el suelo, a pleno sol, a una persona. La mirada vidriosa, posiblemente haya tenido o tenga malaria..Por su aspecto, me dirijo a él en inglés.
_ Le pregunto su nombre: Johnny
_ Nacionalidad: Ghana.
_ Situación personal : 5 años viviendo en la calle. Sin papeles.
_ Le comento que hace mucho calor para estar al sol, que se puede marear. Me mira, sonríe.
_ Le pregunto si tiene agua; me enseña una botella de agua por la mitad.
_ Le pregunto si tiene comida : me señala una bolsa verde.
_ Le digo mi nombre y me despido. No puedo hacer más por él.

Pongo este ejemplo y podría poner muchos más: Koko, Godstime, Jonas, Jimmy, Carlitos, Noé, Bobby, Evans...etc. Los conozco hablo con ellos casi a diario. ¡Soy andarina y Madrid grande!
¿Por qué escribo esto? Pues porque llevo demasiado tiempo escuchando que los inmigrantes, da igual su nacionalidad, situación, estatus... tienen la culpa de todo: La Administración les paga los alquileres, invaden la Seguridad Social , quitan las plazas de los colegios a nuestros hijos, cobran pensiones cuantiosas...
.
Pues bien, o yo conozco a los inmigrantes más tontos o son tontos del todo, porque no se le ocurre a nadie con el calor de Madrid en verano, y el frío en invierno, estar día tras día, año tras año, en una esquina, en la puerta de un supermercado o de una iglesia pidiendo.

¿Me lo explica alguien?

sábado, 22 de julio de 2017

VERANO…… VERANOS

Este verano, como el pasado y el anterior he venido a la costa gaditana. Playas kilométricas de arenas blancas y un mar azul como el cielo, donde el gracejo andaluz no ha perdido su sentido del humor.
Y este verano, como el pasado y el anterior, caminan a paso lento y cansado los moros, sudaneses y senegaleses vendiendo, unos toallas, otros gafas de sol, camisolas y demás baratijas.
Estos días he conocido a Jamal. Es de Ouxda, ciudad marroquí casi fronteriza con Argelia. Jamal tiene los labios agrietados. Acaban de terminar el Ramadán sin dejar de recorrer las playas, intentando ganarse el sustento, sin comer y sólo bebiendo agua desde la salida del sol hasta la puesta. Me pide crema para sus labios y yo le doy la mía.
Al día siguiente le bajo de esos kits que te dan en los hoteles, y que la camarera de planta repone inmediatamente, con más crema y geles. Pero él no lo sabe y me dice “Gracias, hermana” y yo siento vergüenza. Vergüenza de nuestros cuerpos blancos, bien alimentados, haraganeando en las hamacas nuestras supuestamente “merecidas” vacaciones”.
Me habla de su mujer que está en su país y de su hijo de dos años. ¡¡¡ Qué vida tan dura les ha tocado vivir!!!!
Le compro algunas cositas. No por tranquilizar mi conciencia, sino por pura vergüenza.
Intercalamos algunas palabras en árabe y sonríe. La lengua es la madre, el hogar y la tierra. Por eso se llama lengua materna. Quienes hemos vivido largos años fuera de nuestro país, comprendemos el calor que produce oír hablar nuestro idioma. Sabemos que es un vehículo afectivo.
Mujeres de Senegal y Sudán, caminando con porte y elegancia y con esa sonrisa que nos muestra unos dientes blancos como las casas recién enjalbegadas de los pueblos de Andalucía, vendiendo sus pulseritas de plástico, collares y bolsos. También ellas separadas de sus hijos y de sus familias buscándose un futuro mejor.
Me siento, cojo mi pluma “la llave que abre la puerta del paraíso” (como decía Christian Bobin) y plasmo mis pensamientos y mis sentimientos, por qué, ¿A quién contárselo? ¿No se supone que a la playa vas a desconectar? Pero yo, ni sé, ni quiero desconectar de mis sentimientos. No quiero dejar de mirar y de ver.
“Porque tuve hambre y me disteis de comer, tuve sed y me disteis de beber, era emigrante y me acogisteis….. “ Os aseguro  que lo que hayáis hecho a estos hermanos menores me lo hicisteis a mí” (Mt 25, 35)
Y lo más triste es que probablemente,  el verano que viene  y el siguiente, volveré a estas costas porque aquí a pesar de todo me siento bien y,
El verano que viene…. Y el siguiente….. los Jamales, Mohamed seguirán recorriendo nuestras costas  vendiendo sus productos.
_ Salam Aleikum,  me despido.
_ Alekium Salam, hermana.
_ Shukran yazilan.  Muchas gracias, Jamal.