Me acogió el Amor.
El Amor me
acogió y mi alma retrocedió
Culpable de
polvo y de pecado.
Pero el Amor clarividente, viéndome dudar
Pero el Amor clarividente, viéndome dudar
Desde el
momento en el que entré
Se acercó a
mí, preguntando dulcemente
Si
necesitaba algo.
"Un
invitado, contesté, digno de estar aquí"
El Amor respondió : "Tú lo serás"
¿Yo, el
malo, el ingrato? ¡ Ah! Mi amado,
No te pude
mirar.
El Amor me cogió de la mano y me contestó sonriendo:
"¿Quién
ha hecho esos ojos sino yo?"
Es verdad,
Señor, pero yo los he manchado. Que mi vergüenza me lleve donde merezco.
"Y no sabes
preguntó el Amor ¿ quién ha cargado con
las culpas?"
Mi amado, entonces serviré
"Siéntate, dice el Amor, y disfruta de estos
manjares."
Entonces me
senté y comí.
Traducción
de un poema inglés del S.XVII que recita de memoria Simone Weil , cuando se halla aturdida, Según narra en una carta dirigida al Padre J.M. Perrin. Manifiesta que lo que en un primer momento era un poema, se convirtió en
oración y así se encontró con Cristo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario